¿Cómo maximizar tu inversión en eficiencia energética?
Existe un amplio consenso en que la eficiencia energética es una herramienta para mejorar la competitividad de cualquier organización y negocio, en este sentido una inversión, sin embargo, existe la posibilidad de que si no se realizan ciertas acciones lo realizado no genere los beneficios esperados.
Quisiéramos plantear algunos casos concretos para graficar algunas formas de transformar la eficiencia energética en un buen negocio y asegurar que su aplicación genere los beneficios esperados. Para ello, presentamos tres acciones clave que marcan la diferencia: Auditorías Energéticas, Sistemas de Gestión de Energía (SGE) y Sistemas de Medición de Energía.
Auditorías Energéticas:
Muchas empresas consideran las auditorías energéticas como el inicio del camino hacia proyectos de mejora del desempeño energético o el desarrollo de una cartera de negocios para ahorrar energía. Sin embargo, en muchos casos estas auditorías no derivan en iniciativas concretas que reduzcan el consumo y no terminan generando proyectos. Para evitarlo, se recomienda lo siguiente:
- Una auditoría energética también puede tener un enfoque estratégico y no limitarse a ser solo un hito dentro de la gestión energética de una organización. Por ejemplo, en lugar de esperar únicamente un listado de proyectos, es posible estructurarla en etapas o niveles, basados en normas como ASHRAE, y así, ir alineando o filtrando aquellos proyectos que realmente cuentan con potencial.
- Es recomendable ajustar las expectativas junto a las áreas operacionales, incorporando una etapa temprana de presentación o validación. De esa manera se obtiene retroalimentación sobre el potencial de avanzar hacia la ejecución y se focaliza el esfuerzo en un número acotado de proyectos. Así, los seleccionados se desarrollan con mayor compromiso y con una entrega más sólida de información por parte de las áreas operativas.
- Cuando se identifica previamente un área de mejora, es recomendable focalizar la auditoría energética en esos procesos específicos. De esta manera, se cuenta con un potencial estimado de ahorro y con información sobre su factibilidad de realización. Por ejemplo, una auditoría aplicada a sistemas de distribución de aire comprimido, generación de calor o etapas de producción permite concentrar el servicio en desarrollar un caso de negocio con datos suficientes para decidir si avanzar o no hacia la implementación, aumentando la probabilidad de capturar esos ahorros en el futuro.
Sistema de Gestión de la Energía (SGE):
Implementar un SGE representa una oportunidad para impulsar la mejora continua en el desempeño energético y generar valor a través del uso eficiente de la energía. Cabe recordar que la gestión energética es el medio por el cual se alcanza la eficiencia energética. Tal como indica su nombre, se trata de un sistema, por lo que su operación y mantención resultan vitales para obtener beneficios reales. A continuación, entregamos unos lineamientos para que la implementación de un SGE se convierta en una inversión de alta rentabilidad estratégica:
- Muchas organizaciones implementan un SGE por razones normativas, regulatorias o por directrices corporativas. En estos casos, el Sistema de Gestión de Energía suele mantenerse con un foco de mero cumplimiento, lo que limita su impacto. La diferencia surge cuando el SGE se considera una herramienta estratégica para generar valor. Para ello, es recomendable poner sobre la mesa el potencial de mejora, usualmente identificado durante el proceso de implementación, valorizarlo y cuestionarse por qué no se está utilizando el Sistema de Gestión de Energía para capturarlo.
- Este análisis debe ser liderado por la dirección de la empresa, con el fin de comprometer recursos de manera más efectiva. En organizaciones intensivas en consumo energético, lo invertido en un SGE puede transformarse en un proyecto altamente rentable.
Sistema de mediciones de energía:
Definir un sistema para variables de energía permite caracterizar el consumo a un nivel avanzado y en línea. Sin embargo, para que la eficiencia energética se haga concreta a través de la gestión de datos, no basta con medir: es necesario comprender por qué ocurren las desviaciones detectadas y contar con un sistema robusto y confiable.
Para que un sistema de medición de energía se valore como una herramienta útil y beneficiosa de analítica avanzada, recomendamos lo siguiente:
- Además de obtener información sobre el consumo energético, es necesario conocer el comportamiento de las variables que lo afectan, como temperaturas, presiones o volúmenes de producción. Si no se entiende la causa de las desviaciones, no es posible tomar decisiones operativas ni justificar mejoras de inversión con un marco sólido. Medir solo la energía es importante, pero para que el sistema entregue verdadero valor también deben medirse las variables que inciden en el consumo.
- Es fundamental asegurar un presupuesto para la operación, mantención y expansión de los sistemas de medición de energía. Muchos de estos no se actualizan en licencias que garanticen la seguridad informática ni en mejoras que optimicen su operatividad, capacidad o gestión de datos. Además, si no se cuenta con un equipo humano que opere e interprete correctamente los sistemas y la información levantada, no es imposible obtener su verdadero valor.
- Actualmente, una forma efectiva de rentabilizar estos sistemas es considerarlos como un servicio que incluya, al menos, la mantención y las mejoras necesarias para sostener su confiabilidad y aporte a la eficiencia energética.
La eficiencia energética no se logra únicamente midiendo o cumpliendo normativas: requiere estrategia, compromiso y sistemas que generen información confiable para la toma de decisiones. Una Auditoría Energética bien enfocada, un Sistema de Gestión de la Energía (SGE) operado con visión de generación de valor y un Sistema de Medición y Reportería robusto pueden ser herramientas altamente rentables desde el punto de vista del negocio.
En este camino, soluciones como Negamonitor permiten transformar los sistemas de medición en un servicio integral que asegura mantención, mejoras y captura de valor. De esta forma, las organizaciones intensivas en consumo energético no solo cumplen, sino que avanzan hacia una gestión que entrega resultados concretos y sostenibles.
La diferencia está en cómo se decide mirar la eficiencia energética: como un costo inevitable o como una oportunidad estratégica de inversión. Si necesitas asesoría para lograr estos objetivos, podemos ayudarte.



